No quiero un espejo dorado para conocer cómo soy, ni un sendero dibujado para saber dónde voy y menos un nombre que me diga quién soy. Quiero un mar interior que refleje mi imagen, un laberinto para encontrar la salida, y cuatro letras, que me designen. Entonces, sabré cómo soy, dónde voy y quién soy.
Texto escrito por meci, agregado el 03-12-2003 y leído por 1050 visitantes.